casa es un caos, al poner el pie te darás cuenta, por el aire irrespirable, de tanto nenúfar y agua estancada. al caminar la tierra no te pesará, sic tibi terra levis; para ti, ligera. Lixeira, máis alada, enriba do pico máis alto do i. Hasta llegar a besar a la luna, que se deja, con su cara argentina, al otro lado de la ventana de la casa. Ahora nos mira. Si me doy la vuelta está ahí. Vigía. El mar y la noche en sus manos, delicadas, acarician la superficie del agua, que la sienten como terciopelo. esta noche se llevará las ojeras, soplará, como un lobo suave, y harán las maletas, se irán al sur, a pasar el verano. se me hace pequeño escribir así, con la yema de dos dedos, tendría que pintar las manos, quitarles el bozal, desteñir a la luna y dibujar las letras de la noche. cuales serían? nocturna? tizne de azul? No puede ser opaca, porque la noche se abre, y alimenta, y sosiega. como la luna que nos mira. una de las yemas tiembla, puede que sea el principio. una cabeza herida descansa su rabia en la mano y escoge un dedo que renuncia a ser fortaleza. caerá el puente. y los párpados, pero mientras, los nenúfares tililan a nuestros pies, tan blancos. parece viernes. la vida. porque las ojeras vuelan y los ojos, los ojos miran hacia arriba.